CARLOS ALBERTO ALONSO: En principio fue "El Fin" por José Torregrosa

Helo, helo, por do viene este soñador rebelde de raíces galaicas que bajó la colina del adiós al conformismo y subió una montaña ("La montaña sagrada" de Jodorowsky, por ejemplo), cazador solitario, furtivo, de imágenes soñadas, ideas sin amo y músicas azules.

Lo ves venir de lejos y te dices: "Coño, ¿y qué hace aquí John Cusack?" cuando aproxima su lejanía aparente, caes en la cuenta de que más bien se anda por el John Derek de "Llamad a cualquier puerta", con un aire de Sal Mineo en "Rebelde sin causa" y un viento huracanado del protagonista de "Arrebato", pero con los pies en este mundo, según se entra en el Sunset Boulevard cuando amanece.

Estoy por jurar que C.A. Alonso, que es todo futuro, vivió a salto de brezo y charca neblinosa por los páramos de "Cumbres Borrascosas" en una de sus existencias anteriores británicas, ya como Heathcliff, o quizás Byron. Hay en él un cierto halo romántico, una palidez que sólo se consigue cuando se han vivido muchas horas en las salas de cine, aprendiendo a mirar, en espera de que la afilada navaja de las relatividades te rebane el ojo y, una vez de par en par
abierto (Eyes wide open), puedas, por fin, ver el mundo, en
su polivalencia caleidoscópica borgiana.

Qué le va a hacer el hombre, si ama el Cine, que no sea luchar cámara en ojo abierto de par en par por proyectar su cosmos, donde caben amores malditos al niño Jessy Franco (el humor franquista, sobre todo), a Lynch y sus criaturas diferentes, a Cronemberg y sus criaturas de adicciones letales ...

Tras un vampírico aprendizaje con diversos trabajos en formato vídeo, que todavía conservan el encanto virgen y mártir de la improvisación calenturienta ("Las Aventuras del Capitán Higiénico", "Gorevisión", una serie musical infecto-contagiosa para le tele de Narón/Coruña), va a llegarse, por azares de un destino que hubiese dejado al mismísimo Alvaro al borde del abismo (y a Paul y a Robert en la misma tesitura), al Cine de Verdad, en 35 mm, con el rodaje de un corto, "THE END", estrenado en Orense en 1996.

El porqué y cómo Alberto puede ponerse manos a la obra constituyen, por sí mismos, una peripecia surrealista, donde, por haber, hay hasta un hado con nombre digital,
21.071.680, salidode Capra mismamente, y de cuya corporeidad
cabría abrir seria investigación: es el hombre milagro, un "all about Adam", capaz de todas las generosidades, hasta ceder un premio en un concurso para que C.A.A. comience su carrera, por "El Final", por cierto.

Ya desde aquí, le brindo a nuestro cineasta (o "cine hasta": el Cine hasta la muerte)un bonito muestrario de juegos malabares:

- "El director que comienza donde los demás terminan".
- "THE END era sólo el principio".

- "Después de ver THE END
usted estará deseando morirse para convertirse en estrella"

Es complicado eso de hacer cortos. Por un lado, gozas de la libertad de ir de guerrillero en el una industria polifema; por otro, necesitas un férreo  guión sin fisuras que acierte a comprimir, quintaesenciar lo que pretendas transmitir a un espectador, para más inri, amaestrado en el amor supersticioso a las superproducciones, que prefiere "Lo que el viento se llevó" a "Una historia inmortal", sólo porque la tiene más larga. El tamaño sí importa a la hora de ganarse un respeto veleidoso, desnortado y de oídas de un respetable, y poco respetado, público en masa, de empanadilla a veces; las menos, de Roscón de Reyes. A ver quien en este país se ha hecho famoso haciendo un corto (no me mienten "Mirindas Asesinas") ...

THE END, rodada con total competencia y profesionalidad, es un sardónico relato de humor macabro (a C.A.A, le gusta el Poe de Corman) que nos sitúa ante una esperanza mentirosa, o mejor: engañosa. Es como en "En el río del buho" de Ambrose Bierce: si al morir, vamos a ser espectadores de nuestra propia bio-epic, por lo menos que alguien la filme con talento.

21.071.680 (de cuya pertenencia al mundo de los terráqueos sigo teniendo serias dudas) interpreta el papel protagonista con patetismo tanguero: desciende a los infiernos de su pesadilla goyesco-kafkiano-milonguera como Beulah le pelaba una uva a Mae West: como si no hubiera hecho otra cosa en esta vida, que estar muerto.

Es emocionante asistir a un principio tan lleno de complicidades con el talento, que entiende de manera personal y diferente el hecho de hacer Cine que no sea un bocadillo de circo para meninges juveniles hambrientas,destinadas, ay, a acabar con la boca llena de serrín que gotea desde el piso de arriba.

Ahora, cuando AS MUXICAS de Carlos Alberto Alonso está a punto de estrenarse, apostamos decididamente por ella. Eso se llama apostar por el ganador, en una jungla donde gana el que pierde la fe en el rebaño rebañado con migajas de conformismo borrego y apuesta a lo grande, diseñando esperanza en un mundo feliz, divertido y escéptico.

Es la hora sagrada del triunfo final de los perdedores: la derrota del encefalograma plano y el santo advenimiento de un pensamiento pánico.

Lo demás, sencillamente, no es cine. THE END demuestra que el cine puede ser grande y pequeño al mismo tiempo.
Y lúdico, caramba.

Esto no ha terminado. Es el beginnig of a beautiful frienship entre Alberto y el Cine, as times goes by.

¡Cámara! ¡ Acción! ¡Rodando! ...

Aunque sea cuesta arriba.
 

José Torregrosa es Comentarista de Cine y Tv
en El Diario de Ferrol

 

PREMIOS E FESTIVALES

. Seleccionado para la Sección Panorámica del XV Marató de Cinema Fantastic i de Terror de Sants (Barcelona)2003

. Seleccionado para el Ciclo "Curtametraxes Galegas no teu Cine" de la Consellería de Cultura de la Xunta (Galicia) 2000/01

. Seleccionado para ser emitido en el Espacio dedicado al Cine Gallego "Ventá Aberta" de la TVG (Santiago de compostela) 1997

. OFF: Ourense Film Festival, exhibido fuera de concurso (Ourense) 1996

. Guión premiado en el concurso "Tramas de la red de multimedia" con una subvención de la Xunta de Galicia a través de la Secretaría de Comunicación y EIS (A Coruña) 1995