1998-2002

(Continuación...)

El cambio de aires no por muy deseado resultará sencillo. Decide matricularse en el CECC (Centro de Estudios Cinematográficos de Cataluña) de la ciudad condal en el segundo curso de Dirección Cinematográfica, con lo que se presenta ante él una nueva oportunidad de retomar el sueño de convertirse en director de cine. Con su marcha se disuelven, por motivos evidentes, Los Megatones, el grupo de revival de pop español de los sesenta que fue, en el período previo a su viaje a alguna parte, la única vía de desahogo de su frustración creativa. Para bien de la humanidad, su última experiencia musical.

Vivir en una gran ciudad como Barcelona supone durante el primer año un verdadero shock para nuestro protagonista, acostumbrado al ritmo lento, horriblemente tedioso, de la vida en provincias. Cual Paco Martínez Soria, con cesto en la mano, gallina en ristre y boina enroscada hasta el cerebelo, se lanza como puede nuestro personaje a la jungla del asfalto y, al hacer frente a los elementos (¡y menudos elementos!), se encuentra, entre otras cosas, con que resulta ser mucho más gallego de lo que pensaba, y que en una ciudad como en la que se encuentra hay tanta miseria, crueldad e intolerancia como en otros lados, pero, como ésta es más grande, aquí hay más y de mejor calidad. Descubre en este momento el verdadero significado de dos términos -recurrentes, por otra parte, en la cultura gallega de la que proviene-, a saber: "morriña" y "soledad". Dirige durante esta etapa en DVCam "SERES URBANOS" (1999), un ejercicio para la Escuela, que no pasa de ser una simple historia de mujeres que están y estarán solas, tres amigas que a pesar de vivir en una gran urbe bulliciosa y cosmopolita, terminan todas teniendo relaciones con el mismo macho, además novio formal de una de ellas.

Haber escogido el CECC para cursar sus estudios no es ninguna coincidencia. La elección viene dada por el hecho de que el citado centro se halla en Barcelona, que es una ciudad moderna, preciosa y, de propina, próxima al mar, y porque el CECC dispone también de una prolífica productora que tiene el detallazo -¡no me dirán que no!- de permitir a sus alumnos más aventajados rodar sus proyectos en 35/16 mm, o sea cine, que es lo que va a buscar allí la mayoría. Esto, además de contar en su plantilla con un reputado director como docente, como es el caso del gran José Luis Guerín, o con un reputadísimo docente como Luis Aller, también cineasta. Capítulo aparte merecería María José García, otra de las profesoras en nómina, gran script y a buen seguro creadora desperdiciada, destacable -mayormente, lamentablemente- por su gran calidad humana.

Pero claro, para presentar los proyectos, antes hay que tener un guión, y para eso hay que escribir, primer y grave problema, porque hasta entonces nuestro aspirante a director había contado para preparar sus textos con la inestimable colaboración de su amiga, ya desde tiempos del instituto, Paula Carballeira, escritora de literatura infantil, cuentacuentos profesional y en este momento actriz de futuro prometedor. Ella ya no está a mano, y lo de Internet le suena al chaval como algo feo y complicado, algo así como un daño colateral o un logaritmo neperiano, es decir, de muy mal rollo y mucho dolor de cabeza. Por ende, como dice el bolero, "la distancia es el olvido"(¡y qué cierto es!) y, aunque ellos no se olvidaron el uno del otro, ya no era lo mismo. Aun así, de vez en cuando llegaba un fax desde Santiago de Compostela con algún cuento que adaptar, o idea que desarrollar, pero por desgracia cada vez con menos frecuencia.

En definitiva, que hubo que ponerse a escribir. El presunto director, que se sabía de pe a pa el Dirigido Por, leía periódicos todos los días y había aprendido de memoria el texto de la etiqueta trasera de muchas cervezas, no estaba ducho en literatura de más trapío. La cosa se presentaba jodida pero, como había dicho un gran hombre (¿Napoleón?), "la palabra imposible no existe en mi diccionario". Pues ¡ea!, en el del cuasi-director ferrolano tampoco. Fue esto, queridos lectores, la pura necesidad, y no, como dicen algunas fuentes viperinas, un encuentro fortuito con un conocido escritor coruñés en el "Pipa Club Jazz" de la Plaza Real (Barcelona), en el que se habría efectuado una aproximación entre la Torre de Hércules y el Caballo de Franco nunca antes vista y se habría hablado de lo importante que sería para el audiovisual gallego la aparición de un producto exportable y netamente gallego (actores, decorados, banda sonora, idioma ...) que convirtiera esa utopía de una cinematografía propia en una realidad palpable. Sinceramente, una pena que el episodio sea una invención, porque una historia tan bonita debería haber sido cierta. La pura verdad es que la forma en que nuestro hombre aprendió a hacer sus propios guiones fue muy sencilla: lo primero, dejarse las pestañas en la pantalla del IBM intentando meterle mano (o violar, directamente) la página en blanco; lo segundo, leer unos cuantos buenos guiones (Azcona, Bardem, Uribe, De la Iglesia ...) y, por ultimo, ser muy pirata.

La cuestión es que en el período 1998-2001 cierra tres tratamientos de largometraje y termina otros tantos guiones de cortometrajes, además de idear una veintena de storylines (argumentos en cuatro líneas). De las personas que dicen haber tenido acceso a esta obra brotan opiniones confrontadas, pero hay unanimidad en una cosa: se entiende lo que pone, que no parece poco para venir de un tipo que se crió en el interior de una película de Ken Loach.

En el año 2000, le es renovada la Beca de estudios; esta vez se matricula en Guión Cinematográfico y en la misma escuela. El tiempo corría en su contra, y cada vez parecía más difícil volver a hacer cine, por momentos incluso inalcanzable... Pero hete aquí, sin embargo, que Wenders tenía razón cuando nos contó en "El cielo sobre Berlín" que todos tenemos un ángel de la guarda que vela por nosotros, pues el fenés-ferrolano lo tenía, y en este caso no era un ex-director de la EIS natural de A Rúa (Ourense), ¡no, que va!, sino el espíritu de Tod Browning, ese gran artesano de obras cumbre como "Freaks" o "Garras Humanas", en su momento censurado por productores, terriblemente maltratado y masacradas sus películas, el que le da desde el más aquí ánimos suficientes para conseguir llevar a cabo su siguiente trabajo en 35 mm, un proyecto bajo producción de Grup Cinema Art SL, empresa colaboradora del CECC, que recibe además una subvención del ICAA del Ministerio de Cultura.

Estamos en Julio del 2001, y CAAlonso va a rodar de nuevo como director. Se trata de un guión inspirado en un relato del mozambiqueño Mia Couto que, bajo el título de "AS MUXICAS", pretende reivindicar el realismo mágico de un Álvaro Cunqueiro, la estética de las adaptaciones llevadas a cabo por Roger Corman sobre la obra de Poe, y una sensible comunicación entre las personas, amén de constituir una llamada de atención hacia la tan olvidada por el cine (salvo honrosas excepciones, como "Solas", de Benito Zambrano) figura del anciano.

En este momento, por fin, la primera copia en cine de "AS MUXICAS" (con subtítulos en castellano) ha salido del laboratorio, los que han podido verla todavía no se han repuesto de la impresión; cuando ya se ha cumplido más de un año - de lento, laborioso y accidentado proceso de postproducción - desde el primer día de rodaje y más de dos del inicio de preproducción (después de que nuestro sufrido director haya alcanzado los más altos índices de miseria, partiendo de la más absoluta pobreza) el film ha visto por fin la luz, y qué mejor comienzo que haber sido seleccionada para unos cuantos festivales de indudable categoría...

(Continuará)