1995-1998

(Continuación...)

La admisión de Alberto, después de tres intentos, en la Escuela de Imagen y Sonido de A Coruña, obliga al grupo que hacía Gorevisión a disolverse. Bueno, eso y el hecho de que el programa cada vez salía más caro hacerlo, coste que prácticamente pagaban de su propio bolsillo (¡ah!, ¡la farándula!).

El establecimiento de nuestro protagonista en esa bella ciudad en la que nadie es forastero -estoy hablando, cómo no, de A Coruña - podemos decir que marcó a nivel profesional un antes y un después, en su trayectoria. Entrar en este centro permite a Alberto darse cuenta de que no es un majara que quiere hacer cine. En realidad, es uno de los muchos majaras que quieren hacer cine. En conclusión, hay que competir y, de entrada, no parece que vaya a ser sencillo. Fue bueno aprender esto pronto porque más adelante vino muy bien tenerlo sabido. Un personaje fundamental, que aparece en este punto y será una constante en distintos momentos de la trayectoria de Alberto es el por aquel entonces, Director de la EIS de A Coruña, un libro abierto en lo que a producción cinematográfica se refiere y una de las pocas personas que ha creído plenamente en su pasión y capacidad creativa; además, que es lo más importante, lo ha demostrado. Durante su etapa en la E.I.S., Alberto realiza un documental sobre uno de los cines de su infancia, "PERLA"(1995), que en aquel momento malvivía abriendo únicamente algunos fines de semana (hoy en día desaparecido). Hace también un cortometraje de ficción, el primero en que trabaja con un equipo técnico de rodaje al completo, acostumbrado él como estaba a ser el hombre orquesta, "AVE FÉNIX" (1996), curioso trabajo inspirado en un texto de Gianni Rodari, que tiene como anécdota haber sido interpretado por el propio padre del director, que hubo de sustituir a un actor que finalmente decidió no colaborar con el joven; el cambio fue, a todas luces, para bien.

Pero la prueba de fuego de nuestro amigo estaba por llegar. Por aquella época, estamentos oficiales como la Xunta de Galicia, a través de la Secretaría de Comunicación, o el Ayuntamiento de A Coruña, decidieron apoyar a jóvenes guionistas con una serie de concursos. El premio: rodar en 35 mm, el sueño de nuestro protagonista. ¡Poder trabajar en el formato en el que trabajan los grandes, nada menos! El aspirante a director acomete un proyecto que acariciaba hacía tiempo, "DÍA DE SUERTE" (libre adaptación de un relato corto de Julio Cortázar), con el que se presentó a los concursos. Obviamente no fue el único, salió el fallo y... de unos quince cortometrajes concedidos, a él no le concedieron ninguno. Pero el futuro le tenía preparada una inesperada sorpresa. Un compañero de la EIS decidió cederle uno de sus premios, pues él había recibido dos y debía rodarlos prácticamente al mismo tiempo. El nombre de tan poco habitual personaje: 21.071.680. Sí, créanlo, así firmaba, y así se lee en los créditos de la película, a expresa petición suya, y lo de poco habitual lo decimos por lo desprendido, porque regalar un cortometraje en 35 mm tiene su mérito; eso sí, con la única condición de ser él mismo el protagonista de la cinta. Después de intentar convencerlo de que sería mejor recurrir a otro actor con un físico más acorde con las características del personaje, él ganó (el corto, a fin de cuentas era suyo, o eso creyó durante algún tiempo). La película se hizo ,"THE END"(2000). Hubo problemas, muchos problemas, entre ellos. Así por encima, para no extendernos: el desproporcionado reparto de la financiación entre los distintos cortometrajes premiados, la absurda utilización del mismo equipo humano para realizar labores técnicas de un corto para otro, lo que provocaba que la gente acabara reventada y lo que es peor, absolutamente desmotivada, cuando la EIS estaba repleta de alumnos de ese mismo curso o de cursos anteriores que encantados colaborarían desinteresadamente en cualquier asunto relacionado con el cine; por ultimo, la nula distribución/promoción de la mayoría de los productos una vez acabados, cuestión que con el tiempo provocó la retirada de más de uno desengañado y defraudado, y el hecho de que trabajos más que dignos hayan estado metidos en sus latas sin que prácticamente nadie se haya acordado de ellos. Para que luego gente muy importante de allí se ponga a elucubrar, en programas de TV autonómica, en disertaciones muy sesudas, sobre las causas de la inexistencia de una industria de cine gallega en Galicia. ¡No jodan, señores!.

"THE END" se proyecta en el O.F.F. (Ourense Film Festival) del año 1996 casi de tapadillo, para pasar luego directamente a un cajón del que no saldrá hasta seis años después, cuando, inexplicablemente, en el 2000/2001 (esto explicaría que a pesar de ser un corto terminado en el 1996, conste en la base de datos del ICAA del Ministerio de Cultura con fecha de producción del 2000) se exhibe en salas de cine de toda Galicia, al igual que un buen número de obras cortas de cineastas coetáneos, como "Coruña imposible" de Francisco Rañal, o "Una luz encendida" de Alber Ponte entre otros..., proyectándose antes del éxito comercial del momento. No pregunten cómo fue y de qué bendita cabeza pudo surgir una idea de estas características, porque no se sabe. La cuestión es que este tipo de cosas son las que hacen creer que todavía hay esperanza. Eso sí, uno se para a pensar a dónde han podido ir a parar los ingresos en concepto de derechos de autor generados por la exhibición de esas obras en salas comerciales; algún día convendría enterarse, por curiosidad más que nada.

Tras terminar sus estudios en la EIS no sin antes realizar las correspondientes practicas de empresa en una conocidísima productora situada a pocos kilómetros de esa maravillosa ciudad - venerada por nuestro hombre - como es Santiago de Compostela, el incipiente muvimán se incorpora al mundo laboral, pues, como diría Pili, su santa madre: "¡En algún momento habrá que ganarse la vida de una manera decente!".

Es entonces cuando nuestro personaje decide montar un bar de copas en su ciudad natal, el Mirinda Bar, creyendo que un negocio de tales características le dejaría tiempo para seguir dedicándose de forma paralela a escribir guiones que en un futuro podrían convertirse en nuevas películas. Craso error. El negocio lo absorve y problemas derivados de tal empresa no sólo le ocupan todo el tiempo sino que le llevan a la absoluta ruina personal, familiar y económica. Durante su aventura empresarial aún saca tiempo para realizar su hasta el momento único vídeoclip, "SUPERHÉROE:BLOOD FILLOAS" (1996), un encargo del espacio infantil Xabarín Club de la TVG (Televisión de Galicia) que dio como resultado un humilde pero más que digno producto dirigido a ese público tan maltratado por los medios en general y las televisiones en particular: los niños y las niñas.

Los años siguientes son verdaderamente poco productivos, exceptuando su nueva incursión musical como vocalista de Los Megatones, una banda de revisión de clásicos del Pop-Rock Hispano de los años 60, su verdadera tabla de salvación durante toda esta fase. Al mismo tiempo, y totalmente desmotivado, graba divertimentos en formato vídeo doméstico que, en algún caso, como sucedió con el spot publicitario/paródico "LO AGUANTAN TODO" (1997), es emitido en el espacio Vídeos de Primera de TVE, y se gana la vida sirviendo copas y poniendo música en diversos locales de la comarca ferrolana durante las noches de los fines de semana, soporte alimenticio que compagina con colaboraciones en la BBC también los fines de semana, pero aprovechando la luz del día. Es aquí cuando uno se hace la pregunta del millón: Pero, entonces, este individuo... ¿cuándo dormía?. Pasan los meses, se suceden los días y los fines de semana (valga más que nunca la redundancia, créanme), que se convierten en una extraña ensoñación en la cual nuestro héroe entra con la sensación de que quizás no salga, y que si sale a lo mejor aparece en la corte del rey Arturo disfrazado de yanqui... o de yonki. Un domingo de agosto, a las siete y media de la mañana -todavía estaba oscuro-, después de terminar su jornada laboral nocturna se encuentra solo en el Faro de Meirás con una Estrella de Galicia en la mano y no se sabe cuántas más repartidas por el cerebro, las venas y el estómago, cae en la cuenta de que unos años atrás y en ese mismo lugar había estado con Roman Polansky, Sigourney Weaver y Ben Kinsgley. No, no se había comido un micropunto; se trataba del rodaje de "La muerte y la doncella". Alberto había sido testigo de aquel momento de creación cinematográfica a gran escala, había reconocido a ese señor polaco pequeñito (entre los eléctricos, decoradores, auxiliares de producción, lluvia artificial y bomberos que hacían lo posible para que aquello pareciera la costa chilena), director de joyas como "La semilla del diablo" o "Repulsión". En un momento determinado, recuerda con emoción el instante en que el director de "Chinatown" pasó por delante y al joven ferrolano se le puso un nudo en la garganta; ahora, ni sabe cuántos años después, ahí esta de nuevo, y de nuevo siente ese nudo en la garganta, las olas chocan contra la costa, está amaneciendo, el nudo no se va, no se irá en mucho tiempo, nuestro héroe del membrillo se da cuenta de que se ha confundido, ha desviado su camino, estaba perdido y se ha reencontrado... pero ahora está cansado, tiene sueño y la absoluta seguridad de que diez horas después, cuando se despierte ... como mínimo tendrá una resaca del demonio.

El fin está claro: hacer cine. Son los medios lo que preocupa a nuestro protagonista. Sabe que hacer cine en Galicia, por motivos que aún no es momento de desvelar, resulta muy difícil, casi imposible para él. No es bien recibido en ámbitos relacionados con el audiovisual. Por aquel entonces las productoras no parecían muy receptivas a los nuevos realizadores (se comenta que la cosa ha cambiado). Decide que tiene que irse pero... ¿cómo? Y... ¿a dónde? Llevaba un par de años oyendo hablar de unas enigmáticas ayudas para estudiar en el extranjero, su nombre Bolsas de Estudios Artísticos de la Diputación de A Coruña. Nuestro hombre la solicita, a la desesperada, dando por hecho que nadie le va a pagar unos estudios de Dirección Cinematográfica en... Barcelona, por ejemplo. Sin embargo, en este caso, se equivoca. En el año 1998 le es concedida una de esas bolsas, que le permite no sólo volver a entrar en contacto directo con el mundo del cine (pudiendo además ser esta ayuda renovable), sino también huir de una situación vital que le oprime y le castra. (Continuará...)