1970-1995
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Carlos Alberto Alonso Iglesias, Ferrol Nacido en el seno de una humilde familia -forjando el carácter desde el primer aliento-, proveniente por parte de madre de Irixoa (A Coruña) y por parte de padre de Canido (Ferrol), pasó su infancia a medio camino entre una casa junto a la vía del tren -arranque cinematográfico donde los haya- en San Xoan de Filgueira, las calles limítrofes del antiguo estadio de fútbol Manuel Rivera del Inferniño en Ferrol -en la vida hay que saber dar patadas- y los bloques de edificios del barrio obrero de San Valentín en Fene. En este último entorno, devenido trinchera reivindicativa a mediados de los ochenta, asiste con mirada de adolescente y dientes apretados a los acontecimientos provocados por la Reconversión Industrial de los Grandes Astilleros, y a las continuas manifestaciones y cargas policiales que marcaron el rumbo económico y social de aquella comarca. Sintió desde niño una doble inclinación hacia la música y el cine, la primera determinada por la profesión de su abuelo, trombón entre los años 30 y 70 en orquestas como la mítica Bellas Farto, y la segunda influido/obsesionado por las películas que ve en cines como el de su barrio (San Valentín), en el Franlaza y el Perla (Fene), o en el Cinema, Rena, Capitol, Avenida o el felizmente recuperado Teatro Jofre (Ferrol); la televisión y luego la llegada de los vídeoclubs también dejó huella, seamos honestos. Aficionado desde muy joven a los Tebeos, casi instintivamente comienza a dibujar monigotes en los pupitres del colegio, en las libretas, encerados, etc... Un tanto precozmente, caen en sus manos Comics no aptos para pollos de su edad (1984 luego Zona 84, Creppy, Comix Internacional, etc...), y tras descubrir a genios como Richard Corben, Will Eisner, Hugo Pratt o Carlos Gimenez (entre muchos otros), intenta hasta comienzos de los 90 convertirse en ilustrador de sus propios argumentos, la falta de una formación al respecto, y el nulo apoyo recibido por parte de quien fuera el que tuviera que hacerlo, provocan que la experiencia quede en un "pudo haber sido y no fue". En cualquier caso el jovencito apuntaba maneras. Hay un buen puñado de dibujos y viñetas que asi lo atestiguan, puro "storyboard", oiga. Al mismo tiempo bien entrados los 80, toma contacto con el mundo de la comunicación a través de sus colaboraciones en la emisora de radio de las CC.OO. de Ferrol, Onda Obreira, dando poco tiempo después un salto a otra emisora local, Radio Fene, donde colaborara en diversos espacios humorísticos, culturales y, cómo no, musicales. 18Rodas, que fue (¿es todavía?) también un fanzine, pertenece a esta etapa. A continuación se adentra en su primera experiencia en el mundo de la música, convirtiéndose en el cantante de un inclasificable grupo de rock llamado Malpaso, en homenaje a su -todavía en estos días-, admirado actor/director Clint Eastwood. Toma contacto con su primera cámara (de vídeo) en el año 1987, en un curso extraescolar, mientras estudia en el Instituto de Bachillerato O Pazo de Barallobre (Fene). En los años 1990/1991 se forma en diversos cursos y talleres de vídeo organizados por el INEM, actividad que intenta compaginar -con escaso éxito- con sus estudios de BUP. Malpaso se disuelve (1991). En uno de estos cursos conoce a Antonio Álvarez Sánchez, uno de los docentes. Este hombre es la primera persona que confía en las aptitudes de nuestro protagonista como hombre de cine. Antonio le presta una cámara doméstica en formato VHS compacto, durante dos semanas, tiempo suficiente para que Alberto saque al aparato del demonio todo el partido posible, grabando y protagonizando, junto a dos camaradas, una docena de cortometrajes, que montará y sonorizará con un Vídeo VHS de tres cabezales (con inserto de audio, eso sí). Uno de estos trabajos posibilitará su primer contacto con la comunicación de masas a gran escala, es decir, entrar en la plantilla de la Televisión Local de Narón. Tras mostrar "LAS AVENTURAS DEL CAPITÁN HIGIÉNICO" (1992), un superhéroe ecologista en la línea de los personajes-tipo propuestos por los comics de la Marvel, a diversos prohombres del audiovisual de la comarca, es fichado para realizar los informativos de la extinta televisión local, y cobra su primer sueldo, en negro pero en mano. Su éxito, realizando informativos con cámara y media y programas de brujería -éstos sí, con dos cámaras, una para la Meiga y otra para la bola de cristal- lo catapulta directamente a la empresa que hasta el año 1998 resolverá -bellísima hipérbole- sus necesidades en materia de financiación:la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones). El
servicio militar irrumpe en su vida como el Diablo de Tasmania en
una portada del Hola. Nuestro protagonista asume el reto con hombría,
pero tras dos semanas en el cuartel de instrucción de marinería
de Ferrol ya está pidiendo desesperadamente a su familia bocadillos
de jamón y queso, a poder ser con lima incorporada. No hubo
escapatoria. Fueron nueve meses haciendo guardias, tareas de limpieza,
fotocopias, viendo pelis de Jean Tras cumplir con creces con la Señora Patria y con su amante desnaturalizado, el Señor Estado, nuestro hombre afronta su vida como civil un tanto aturdido pero, eso sí, decidido -aun en contra de la opinión familiar- a cumplir su sueño: hacer cine. Con un grupo de allegadoss y algún amigo graba su trabajo más impersonal -que no deja de tener su encanto visto en la distancia- "PAR DE MIN" (1993), artefacto que denota lo disperso de su estado mental y lo descabellado de aquel guión. En un arranque de lucidez, decide firmarlo con seudónimo: Norman Lourido (por "Psicosis" el nombre y por la conocida marca de latas de callos el apellido). Un año después y un poco más estabilizado psicológicamente (aunque no mucho más), Alberto, amigos y allegados se devanaban los sesos ideando alguna manera de salir ellos mismos, y la comarca de Ferrolterra, de una abulia que ya duraba demasiado. Nuestro héroe del silencio toma una feliz y práctica decisión: volver a la TV de Narón, que había tenido que cerrar por orden judicial unos años atrás por "alegal" pero volvía a emitir, y hacerlo por la puerta grande, es decir, con un espacio que fuera el que siempre habría querido ver en la pequeña pantalla, al que llamaron "GOREVISIÓN" (1994/1995), una especie de programa musical mezcla de La Bola De Cristal y "El astronauta" de Javier Aguirre. El argumento era el siguiente: en la comarca de Ferrol, un grupo de intrépidos veinteañeros, devorados por el tedio vital producido por la televisión, la comarca y el panorama musical de su ciudad, se conjuran para buscar una solución radical al problema, afán que se concretará en diseñar y enviar al espacio una nave que situará más allá de la estratosfera un satélite tripulado desde el cual se emitirá para todo el mundo -en realidad para todo el mundo de la comarca, claro- un programa pirata desde el que gritar el coñazo que era vivir en Ferrol, con la subsiguiente petición de rescate... ¡que fue atendida! La cuestión es que aquello sirvió de catapulta para anunciar una serie de eventos que por aquel entonces se organizaban en la ciudad departamental;una cosa llamó a la otra y... con ayuda de la gente que por aquel entonces llevaba Montana Discos, y pese a la nula colaboración de los empresarios de hostelería, se consiguió dar un impulso a aquel proyecto que, contemplándolo ahora en la distancia, uno no sabe muy bien cómo sucedió, pero lo cierto es que sucedió. Fueron cuarenta programas; se dice pronto. Por Gorevisión pasaron nada menos que Siniestro Total, Australian Blonde, Los Flechazos, Deltonos, Sencillos, Najwa Nimri (con Respect), Ben Vaugh, The Chevelles, Juan De Pablos, Santiago Segura, Cool Jerks ... y un largo etcétera que convirtieron aquella época, para muchos que la vivieron, en algo espectacular, emocionante, inaudito y, por desgracia, irrepetible. (Continuará....)
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